Explorar la percepción colaborativa a través de la enseñanza en asociación reflexiva
Como profesor Suzuki, ¿con qué frecuencia has experimentado lo siguiente? Haces una demostración musical ejemplar. Tu alumno responde con una réplica casi impecable. Le pides al alumno que te explique qué está pasando. El alumno responde con una explicación completamente diferente a la que usted tenía en mente.
Es una situación desconcertante, aunque no del todo infrecuente. Demuestra sucintamente la relevancia de un estilo pedagógico conocido como Enseñanza de Asociación Reflexiva, un enfoque educativo que se basa en la colaboración entre alumnos y profesores. Para entender cómo funciona este modelo, echa un vistazo a los siguientes formatos de lecciones de piano Suzuki para un alumno tocando las Variaciones Twinkle.
Formato A: El profesor de piano Suzuki escucha el repertorio en orden, guía al alumno en varios puntos de instrucción y le asigna estrategias apropiadas para practicar en casa.
Formato B: El profesor de piano Suzuki escucha el repertorio en un orden espontáneo cada semana, seleccionando entre la elección favorita del alumno, la pieza más difícil del alumno o la elección del profesor. El profesor alterna entre guiar al alumno en varios puntos de instrucción y hacer que el alumno dirija los puntos de instrucción. El profesor y el alumno colaboran en las estrategias de práctica en casa.
Cada formato tiene sus propias ventajas y puede utilizarse para que los alumnos se desarrollen con éxito. En mis cuarenta años de carrera he utilizado ambos formatos, pero hoy en día prefiero el formato B.
Cuando los alumnos reflexionan sobre lo que han hecho y se comunican con los profesores, les ayuda a hacerse una idea de lo que han conseguido, de cómo los alumnos podrían seguir su intuición y de lo que los profesores podrían hacer para ayudarles a hacer mejor las cosas. El formato permite a profesores y alumnos ser socios reflexivos a la hora de averiguar qué está pasando y qué hacer para avanzar con éxito. La Enseñanza en Asociación Reflexiva utiliza las percepciones combinadas de alumnos y profesores para generar progreso musical y personal.
Cómo funciona
La Enseñanza Asociativa Reflexiva no es ciencia espacial ni cirugía cerebral. Se basa en principios sencillos que ya prevalecen en la pedagogía Suzuki. El marco implica la recopilación de información de fondo, la exploración de las consideraciones actuales y la lluvia de ideas sobre las posibilidades futuras.
Primera etapa: antecedentes
Todo empieza por que los profesores comprendan de dónde vienen los alumnos. Dado que el desarrollo musical de un alumno evoluciona constantemente, tiene semanas buenas y semanas malas. Los alumnos experimentan mesetas, confusión, celebraciones, olvidos e interiorizaciones, a veces en todo lo que practican y a veces con incoherencias aleatorias. Al pedir a los estudiantes que compartan sus reflexiones sobre aspectos de su práctica en casa, los profesores envían un mensaje importante a los estudiantes: la práctica en casa no es una actividad ajena o separada de sus clases de música. La práctica en casa es donde tiene lugar la mayor parte del desarrollo de un estudiante. Al hacer preguntas como "por favor, háblame de..." antes de cada componente de la lección, los profesores pueden recopilar la información más actualizada. Es importante que los profesores sepan en qué ha trabajado el alumno y si tiene dudas o confianza.
Segunda etapa: consideraciones actuales
Este paso consiste en que los profesores faciliten objetivos previos a la actuación y evaluaciones posteriores que se ajusten a la edad y al nivel de dominio del alumno. Cuando los alumnos se fijan objetivos, indican que están preparados para incorporar a la actuación los avances de su práctica en casa. Cuando están completamente preparados, todos pueden anticipar una actuación segura. Cuando los alumnos no están preparados, los profesores pueden animarles con frases como: "Vamos a ver cómo salen las cosas" o "Da lo mejor de ti". Los profesores deben apoyar a los alumnos sea cual sea el resultado previsto.
Con las evaluaciones posteriores a la actuación, los profesores confirman lo mucho que valoran la aportación reflexiva de los alumnos. Si un alumno señala los aciertos de su actuación, refuerza su confianza y libera a los profesores de la presión de tener que enumerar todos los aciertos de un alumno. Cuando un alumno señala sus fracasos, abre la puerta a que los profesores le ayuden a resolverlos en lugar de identificarlos. Si un alumno indica que no está seguro de lo que ocurre, los profesores pueden ofrecerle ánimos con frases como: "Gracias por eso, ya veo por dónde vas" o "Para eso me tienes a mí". Una vez más, la información recabada influirá en la forma de proceder de los profesores.
Tercer paso: posibilidades de futuro
Los profesores combinan las reflexiones de los alumnos con sus propias reflexiones para determinar un seguimiento significativo. Por muy básicas que sean, las reflexiones de los alumnos demuestran que tienen conciencia, conocimientos y creatividad. Los profesores también pueden ampliar los puntos de vista de los alumnos con diversas estrategias procedentes de su propia experiencia. Por ejemplo, cuando los profesores colaboran con los estudiantes sobre cómo practicar, amplían el conjunto de herramientas de los estudiantes, mientras que éstos aprenden en qué herramientas de práctica pueden confiar y cuándo son apropiadas. Cuando los profesores utilizan los conocimientos y la creatividad de los alumnos como catalizadores para ampliar sus límites musicales, pueden dar vida a ideas de las que los alumnos nunca han oído hablar y ofrecerles un encuentro musical con algo que también da vida a los alumnos.
Los pasos de la enseñanza reflexiva en asociación van más allá de preguntar sobre la práctica de los alumnos al principio de la clase. Los profesores entrelazan los esfuerzos y la concienciación de los alumnos con su propia experiencia a modo de retrospectiva de lo ocurrido (práctica en casa), examen de lo que está ocurriendo actualmente (actividades de la lección) y lluvia de ideas sobre futuras direcciones (deberes) para ayudar a los alumnos a progresar musicalmente.
Interacciones normales, presión, aprensiones
La Enseñanza en Asociación Reflexiva puede encajar con la forma en que muchos profesores Suzuki ya piensan que debe tener lugar la enseñanza y el aprendizaje. Son curiosos por naturaleza sobre las experiencias de otras personas, así que, por supuesto, inician discusiones significativas que se basan en los pensamientos de los alumnos. También reconocen que los alumnos tienen mucho que hacer entre bastidores y que es importante que los profesores recopilen información pertinente de forma continuada. Las clases de música son oportunidades para compartir su experiencia con los alumnos y, con la misma importancia, para establecer conexiones sólidas con el contexto personal y musical cotidiano de los estudiantes.
Otros profesores Suzuki pueden encontrar que sus conocimientos y experiencia eclipsan ciertos aspectos de la Enseñanza de Asociación Reflexiva. Con la presión de alumnos, padres, colegas y de ellos mismos para demostrar su pericia musical como prueba de su estatus de profesor, sienten una enorme responsabilidad profesional para hacer aquello para lo que fueron entrenados: enseñar a los alumnos. Aunque habitualmente hacen que sus alumnos desarrollen habilidades de observación y establezcan objetivos (pasos dos y tres), estos profesores pueden pensar que no es necesario recopilar información de fondo (paso uno) sobre el contexto de los alumnos porque asumen que todo va según el plan del profesor. Confían en que las estrategias que asignaron la semana pasada son suficientes para satisfacer las necesidades de los estudiantes, por lo que continúan con el siguiente paso de su entrega sin perder el ritmo. Sin embargo, sin la conexión reflexiva con las experiencias personales y musicales de la vida real de los alumnos, falta un componente vital.
La enseñanza reflexiva en asociación también puede provocar aprensión en los profesores, que se preocupan por situaciones como: ¿qué pasa si los alumnos revelan que no han practicado de forma constante desde la última lección? ¿Y si los alumnos dicen que tienen problemas con todo? O a la inversa, ¿qué pasa si los estudiantes indican que todo va bien después de que acaban de tocar una pieza de una página con algo mal en cada compás?
A primera vista, estas situaciones pueden parecer desalentadoras, incluso indeseables. Sin embargo, cuando miramos más de cerca, vemos que con esta información, los profesores tienen una mejor idea de qué hacer a continuación. Situaciones como las anteriores pueden resolverse buscando los recursos adecuados. Para una comprensión más actual de la práctica, sugiero el libro de Benedict Carey, How We Learn: The Surprising Truth About When, Where, and Why It Happens. Basado en recientes investigaciones neurocientíficas, este libro contribuye en gran medida a disipar muchas conclusiones largamente sostenidas, pero no del todo acertadas, sobre la práctica. En cuanto a las impresiones de los alumnos sobre lo que ocurre -positivas y negativas-, su conciencia es un poderoso punto de partida, no un punto final. Sugiero el libro de Karin Hendrick, Compassionate Music Teaching: A Framework for Motivation and Engagement in the 21st Century. Su capítulo sobre la empatía hace hincapié en escuchar, responder con amabilidad e implicar a los alumnos en el diálogo: todos ellos aspectos de entornos de aprendizaje seguros en los que las asociaciones de profesores y alumnos se unen para aportar sus puntos de vista reflexivos.
Reflexiones finales
Hace poco celebré mi cuadragésimo año de enseñanza de piano Suzuki. Sin grandes anuncios. Sin fanfarrias. Sólo la tranquila constatación de que cuarenta años habían pasado mucho más rápido de lo que jamás podría haber imaginado. Mirando hacia atrás en esta larga trayectoria, me maravillo de cómo ciertos momentos se destacan en mi enseñanza como la siguiente conversación con mi alumno, André.
"¿Qué dirías que es lo que más te interesa?". pregunto. Hay un silencio momentáneo mientras André, de quince años, observa la habitación, como si sus ojos pudieran resumir sus pensamientos. "La libertad", responde. Sin saber a dónde quiere llegar, le pregunto: "¿Libertad para...?". Sin perder un segundo, André continúa: "Libertad para ser la persona que realmente soy".
Lo que he llegado a comprender de la visión de André sobre la libertad es que todo el mundo comparte el deseo fundamental de ser aceptado y valorado. Todos -alumnos, padres, profesores- quieren ser reconocidos por lo que son y por lo que hacen.
Me asombra cómo los simples actos de reconocimiento y apreciación proporcionan anclajes para la Enseñanza de Asociación Reflexiva. Usando esta técnica semana tras semana y año tras año, los profesores Suzuki aprecian a sus alumnos como personas: lo que tienen que decir y cómo piensan las cosas. Los alumnos Suzuki experimentan lo que es ser valorados y comprendidos por lo que son.
En el momento de escribir este artículo, los retos sin precedentes de una pandemia mundial junto con el malestar social, las preocupaciones medioambientales y la inestabilidad económica se ciernen sobre nosotros. ¿Qué se necesita para hacer del mundo un lugar mejor para todos nosotros? ¿Qué pueden hacer los profesores Suzuki para marcar la diferencia? Nuestro potencial para superar los desafíos y realizar los sueños comienza con cada uno de nosotros como individuos y continúa con el tiempo a medida que construimos comunidades de personas valiosas, solidarias y reflexivas. Tales esfuerzos requieren escucha, curiosidad, colaboración y reflexión, estrategias que los profesores Suzuki poseen en abundancia. Mi esperanza es que a través de la enseñanza de la música, podamos hacer realidad un futuro para nosotros mismos y para las generaciones venideras que refleje lo mejor de la humanidad. El momento de contribuir es ahora.
