
Frecuentemente en nuestras vidas plantamos una semilla sin saber si o cómo va crecer, esperando ver en ella prosperidad y belleza. Hacemos lo que sabemos para nutrirla atentamente y con paciencia, pero también hay cosas que debemos dejar libradas a las circunstancias y esperar a ver el fruto de nuestro esfuerzo. Esta es la historia de una semilla que planté, y cómo creció.
Mi historia comienza en Lima, Perú, en Enero del 2005, donde asistí al XX Festival Internacional Suzuki. Era la única “gringa” en el curso del Libro 10 de Violín además de mi profesora, Doris Preucil. Tanto ella como…
