Traducido por Melissa Olazával

Soy afortunada de que mis líneas musicales se difuminaron desde una edad temprana. Mis padres eran amantes de la música, y ellos me expusieron a una gran variedad de ella, blues, jazz, souls, Motown sound, y música clásica.

Crecí en el sistema público de escuelas de Detroit, los profesores en secundaria eran exitosos intérpretes de jazz. Nosotros tocábamos el repertorio clásico requerido en las competiciones orquestales del estado, pero también tocábamos piezas orquestales de jazz.

El trompetista Jesse Virden era mi profesor en los primeros años de secundaria, él nos animaba a tocar de oído. El violista Anderson White fue mi profesor en los últimos años de secundaria quien presentó a mis compañeros los violines eléctricos y los arreglos de música orquestal de jazz. Él nos hacía “levantar y tocar un solo” en la gloriosa tradición de gran banda. También tuve clases privadas con Joe Striplin, quien era el primer violinista Negro en la Orquesta Sinfónica de Detroit.

Mi meta es crear y ejecutar una idea diferente cada vez que improviso. Esto es lo que hace a un músico completo y versátil, porque no hay errores—solo mejores elecciones. Es por eso que yo amo enseñar improvisación y jazz.

<sub 2> El Dr. Suzuki viene a América

Lirios en el campo de violines flotantes

Eso fue lo que imaginé cuando el Dr. Shinichi Suzuki vino al Centro de Música de Max y Marjorie S. Fisher en el centro de Detroit. El Centro Fisher era el lugar perfecto para experimentar el jazz y la música de cámara. En la antigua sala de conciertos Orquestal, el escenario había sido renovado después de muchos años y la acústica era ideal; rivalizaba en perfección sonora con el Carnegie Hall y el Concertgebouw en Amsterdam. Yo podía ver y oír a cada niño individualmente y, simultáneamente, experimentar la excelencia del ensamble: la simbiosis entre las respiraciones y la música y la inspiración meditativa de la pedagogía del Dr. Suzuki transformaron mi pensamiento. Yo quería entrelazar las texturas de la interpretación del ensamble con mis métodos de enseñanza y los rituales de interpretación al momento de presentarse. El Dr. Suzuki me había lanzado dentro de la cuarta dimensión.

<sub 2> Matsumoto con el Dr. Suzuki

Después de recibir mi entrenamiento Suzuki en el Instituto Spartanburg Suzuki en Spartanburg, Carolina del Sur, viajé a Tokyo para realizar conciertos en clubes de jazz, los cuales coincidentemente estaban alineados con el programa de verano del Instituto de Investigación de la Educación del Talento en Matsumoto, y allí es donde conocí al Dr. Suzuki. Tuve el privilegio de pasar dos fantásticos días observando sus significativos métodos de enseñanza.

Estos incluían:

  • “Escuchar buena música”

  • Desarrollar una buena producción del sonido antes de la habilidad de leer notas musicales

  • Aprender de memoria

  • Ejercicios de colocación del arco para velocidad, balance, fraseo y articulación.

El Dr. Suzuki, nos alentó a escuchar de formas que eran nuevas para mí. Esta es una filosofía universal para cualquier músico que quiera explorar y expandir su arte.

Para los músicos de mente curiosa, transcribir solos improvisados nos permite entender cómo se organizan el fraseo, la articulación y los fundamentos corales. Transcribir es especialmente valioso para los músicos con un entrenamiento clásico que están dispuestos a ir más allá de su zona de confort. La transcripción visual por sí misma nos permite conceptualizar – y después imaginar – que es lo que estamos escuchando.

También priorizaré la importancia de aprender a desarrollar un buen sonido, esto viene de aprender cómo alinear tu instrumento con tu cuerpo. Particularmente para los principiantes, la toma de arco y el jalar-empujar el arco ya es un montón de información, incluso antes de que aprendan a leer. Al escuchar regularmente buena música y estar atentos a la alineación corporal y la producción del tono, podemos preparar a nuestros alumnos para desarrollar su sonido y estilo desde un enfoque exitoso.

Una vez que esta logística física esté en su lugar, la repetición consistente facilitará la destreza, velocidad y una buena producción de sonido.

Para los principiantes, me divierto implementando repeticiones consistentes al presentarles las escalas pentatónicas como un juego de improvisación para comenzar. Esta escala es fácil de escuchar y utiliza una secuencia de digitación que omite el segundo o tercer dedo dependiendo la tonalidad. También les pido a los alumnos que se mantengan en este patrón pentatónico mientras improvisan. (Por ejemplo mientras usan la tonalidad Mi pentatónica solo tocarán en las cuerdas Re y La).

La tendencia natural de los músicos de cuerdas al improvisar es tocar una frase larga sin pausas, yo animo a mis alumnos a mantenerse en los límites de la tonalidad para que ellos entiendan la disciplina involucrada en la improvisación. Cuando los alumnos están limitados a dos cuerdas, se convierte en un reto único el crear ritmos e ideas melódicas cortas. Uso la analogía de convertirse en un narrador de cuentos. Dentro de la historia hay oraciones que tienen puntos y comas, y también habrán nuevos párrafos. Mientras tocan estas oraciones melódicas, los alumnos deben levantar sus arcos y respirar, y cuando alcanzan un nuevo párrafo, esto permite que se desarrolle el marco de una nueva melodía. El siguiente paso sería añadir las cuerdas que faltan que tendrán diferentes notas y digitaciones. Es importante que los alumnos piensen en las mismas notas en diferentes octavas y diferentes cuerdas. Adentrarse en un rango más amplio de octavas permite que el color de la improvisación se expanda; esto también reta al alumno, simultáneamente, a crear fuera de su zona de confort.

A medida que profundizamos más, tendremos notas especificas dentro de una tonalidad (usualmente la dominante o la subdominante) que se alinearán bien con las comas, puntos, respiración y resolución. Siempre me gusta recordar a los alumnos que: ¡Estamos creando música, melodías, ritmos, y momentos que nunca antes fueron oídos!

<sub2> Vidas Paralelas

Aprender la ejecución instrumental es la base para tocar.

Con los músicos improvisadores, practicar escalas específicas, patrones, progresiones de acordes e ideas melódicas en constante repetición pasa desapercibido intencionalmente después de haber sido aprendido cómodamente. El motivo es crear una variación o una nueva idea sobre cualquier tema, fragmento melódico, o frase que se esté practicando. Muchas veces, la idea melódica o célula que se ha desarrollado a través de este proceso de práctica se convierte en un tema original que será usado por los improvisadores, que también son compositores, para un segmento o una composición original.

Y esta es la belleza y la magia de conceptualizar: la noción de que compositores e improvisadores son creadores de música intercambiables.

Yo creo que las arcadas son un punto crítico en el arte de improvisar música. Puede crear sonidos maravillosamente cálidos, elegantes, conmovedores, de estilos de jazz y de blues. Adoro el golpe de arco de abajo y arriba que el Dr. Suzuki usa en su enseñanza; es una forma grandiosa de lograr fluidez en el fraseo y la articulación. En general, los músicos de cuerdas pueden hacer justicia máxima prestando mucha atención a la delicadeza del fraseo en otros instrumentos. Esto también puede ser especialmente últil para los alumnos que están estudiando una escala específica y trabajo de transcripción en el que se requiere una repetición constante.

Estudiando a los cantantes, cornistas, pianistas y cualquier otro instrumentista de alguna parte de nuestra aldea global, podemos aumentar nuestra sensibilidad y conciencia más allá del ámbito clásico. Estos nuevos sonidos no sólo te transportarán sino también te involucrarán a tocar con una óptica más amplia.

<sub2> Incorporando Improvisación y Jazz

¿Cómo animamos a un alumno a tocar un solo durante un ensayo de orquesta?

Cuando estoy enseñando en talleres y no he tenido suficiente tiempo para conocer a los alumnos, a veces incorporo la idea de “improvisación colectiva/libre” como un modo de proveer un lugar seguro para todos en el que se sientan “suficientemente libres” para experimentar sin ser oídos.

Los animo a elegir una escala con la que todos se sientan cómodos y que compongan una melodía corta de estilo libre para tocar. Mientras observo el movimiento del colectivo yo puedo notar cuáles estudiantes parecen estar concentrados en su propio sonido; esto me permite separarlos por pequeños momentos de improvisación y luego juntarlos con todo el ensamble nuevamente. Probablemente repita este patrón por algunas rondas con otros alumnos para poder hacerme una idea de quien está “intrigado” con este juego de improvisación.

Soy también una gran creyente en los grupos pequeños. A través de mis años enseñando he sido testigo de los más asombrosos resultados cuando se les da a los jóvenes la libertad para crear y explorar entre ellos. Verlos juntarse y regresar con una nueva melodía o una armonía que acaban de componer es conmovedor. El proceso no sólo los empodera artísticamente pero también los incentiva al libre pensamiento, conciencia social y a un tipo democrático de trabajo en equipo. El proceso también promueve talentos y habilidades escondidos, y resalta la promesa y el potencial de muchos prometedores arreglistas.

<sub2> Corazones y Mentes

Aquí están algunos de los improvisadores y compositores con entrenamiento clásico que me han inspirado:

Violín

John Blake, Stephane Grappelli, Stuff Smith, Ray Nance, Ginger Smock, Leroy Jenkins, India Cooke, Jean Luc Ponty, Billy Bang, Regina Carter, Charles Burnham, Papa John Creach

Viola

Svend Asmussen

Cello

Akua Dixon, Deirdre Murray, Tomeka Reid

Quartets

Turtle Island String Quartet, Harlem Quartet, New Muse4tet, Catalyst Quartet, Publiq Quartet

Los dejo con los siguientes pensamientos:

¿Estás dispuesto a explorar sonidos y técnicas más allá de tu entrenamiento y experiencia?

¿Te permites ser creativamente vulnerable? ¿Tienes una obligación como profesor de representar hacia tus alumnos una visión de la música multicultural?

<bio> Gwen Laster es una violinista, compositora, educadora y activista. Ella vive en Beacon NY.

https://www.gwenlaster.com/gwen.html. Para saber más sobre su concepto de improvisación, por favor visite su Clase Maestra: https://youtu.be/wxnhbrzLV0g

Gwen Laster integra la Junta Directiva de BeaconArts, una 501 (c) 3 organización sin fines de lucro que ha promovido y nutrido las artes en Beacon durante más de 15 años. La misión de BeaconArts es fomentar y alentar el avance de la ciudad de Beacon como un centro para las artes y la cultura. Para leer más y apoyar a BeaconArts, visite https://beaconarts.org/.