{"id":34330,"date":"2021-05-05T09:34:00","date_gmt":"2021-05-05T15:34:00","guid":{"rendered":"https:\/\/suzukiassociation.org\/?post_type=journalarticle&#038;p=34330"},"modified":"2024-09-19T10:23:06","modified_gmt":"2024-09-19T16:23:06","slug":"growing-up-with-the-suzuki-movement","status":"publish","type":"journalarticle","link":"https:\/\/suzukiassociation.org\/es\/journalarticle\/growing-up-with-the-suzuki-movement\/","title":{"rendered":"Crecer con el Movimiento Suzuki"},"content":{"rendered":"<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"270\" src=\"https:\/\/suzukiassociation.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Pring_073_CR.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-34331\" srcset=\"https:\/\/suzukiassociation.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Pring_073_CR.jpg 960w, https:\/\/suzukiassociation.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Pring_073_CR-300x84.jpg 300w, https:\/\/suzukiassociation.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Pring_073_CR-768x216.jpg 768w, https:\/\/suzukiassociation.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Pring_073_CR-18x5.jpg 18w, https:\/\/suzukiassociation.org\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Pring_073_CR-600x169.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 960px) 100vw, 960px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Mr. Starr rodeado de un mar de alumnos de Boulder Suzuki Strings.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A medida que pasan los a\u00f1os, agradezco m\u00e1s el privilegio de pertenecer a la familia Starr. Mis padres, Bill y Connie Starr, siempre estaban buscando formas m\u00e1s eficaces de aprender, ense\u00f1ar y ser padres. Ejecutantes consumados, escritores, profesores y padres de ocho hijos, llegaron a Talent Education con una constelaci\u00f3n \u00fanica de habilidades que ayudaron a difundir las ideas innovadoras del Dr. Suzuki por todo el mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras que mam\u00e1 ya era una pianista consumada en su adolescencia, la fascinaci\u00f3n de pap\u00e1 por el viol\u00edn empez\u00f3 relativamente tarde. Para convertirse en violinista profesional, necesitaba acelerar su progreso. Agot\u00f3 su disco de Yehudi Menuhin tocando el Concierto de Bruch mientras intentaba emular su tono, fraseo y vibrato. Con una curiosidad y una determinaci\u00f3n infinitas, analizaba los problemas y los descompon\u00eda en componentes para dominarlos. Esta habilidad benefici\u00f3 a innumerables profesores y alumnos en los a\u00f1os siguientes. Sin darse cuenta, pap\u00e1 hab\u00eda hecho uso de dos elementos importantes de lo que se convertir\u00eda en el M\u00e9todo de la Lengua Materna de Suzuki.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerdo muy pronto estar de pie encima de la tapa de un retrete con mi viol\u00edn, un lugar nada f\u00e1cil para practicar. Pero la altura a\u00f1adida permit\u00eda a pap\u00e1 supervisar mi mano izquierda mientras me afeitaba. Su voz cortaba el zumbido de su maquinilla el\u00e9ctrica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\"\u00a1Bien! Otra vez. \u00bfPuedes vigilar el segundo dedo alto esta vez? Dile que se quede estirado sobre el diapas\u00f3n para que est\u00e9 listo para tocar. \u00a1Mucho mejor! S\u00f3lo faltan cinco veces m\u00e1s\".<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para un ni\u00f1o de siete a\u00f1os, diez repeticiones parec\u00edan una eternidad y termin\u00e9 la \u00faltima llorando. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda ser tan cruel? Pap\u00e1 mantuvo la calma y me anim\u00f3 en todo momento. Ayud\u00e1ndome a bajar al suelo, me dijo: \"\u00a1Sab\u00eda que pod\u00edas hacerlo!\". Eso era la ense\u00f1anza Suzuki en la vida real. S\u00ed, practicar pod\u00eda ser frustrante a veces, pero estar inmerso en nuestro incipiente programa Suzuki era divertido y gratificante. Nunca olvidar\u00e9 la emocionante ovaci\u00f3n que recibimos en nuestro primer concierto en la Universidad de Tennessee.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando nuestra familia de diez personas embarc\u00f3 en el transatl\u00e1ntico con destino a Yokohama, Jap\u00f3n, en 1968, est\u00e1bamos ansiosos por la aventura que nos esperaba. El a\u00f1o sab\u00e1tico de pap\u00e1 significaba que tanto \u00e9l como mam\u00e1 podr\u00edan observar y estudiar en profundidad las ense\u00f1anzas de Suzuki y nosotros, los ni\u00f1os, vivir\u00edamos una experiencia \u00fanica en la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada podr\u00eda habernos preparado para el choque cultural que supuso llegar a la casa de cuatro habitaciones entre los arrozales de las afueras de Matsumoto. Hab\u00eda poca intimidad y por la noche dorm\u00edamos en un suelo cubierto de futones de pared a pared. Era desalentador enfrentarse a las docenas de ni\u00f1os vecinos reunidos en la puerta principal esperando a que apareci\u00e9ramos cada ma\u00f1ana. A pesar de la barrera del idioma, no tardamos en jugar juntos con facilidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Atesoro estos recuerdos de mis primeros amigos japoneses, que fueron tan acogedores: Noriko, de mejillas sonrosadas; su alegre abuela, con la espalda encorvada de tanto plantar arroz; su adorable hermana peque\u00f1a, Yoshimi, con sonrisa de elfo; y Motoko, la hija del lechero.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra siguiente casa en la ciudad era una residencia de empresa de dos plantas con mucho espacio. Para mam\u00e1 y pap\u00e1 hab\u00eda sido todo un reto encontrarla: nadie quer\u00eda alquilarla a una familia americana que llevar\u00eda zapatos en casa y estropear\u00eda el suelo. Con el invierno a la vuelta de la esquina y sin calefacci\u00f3n central, las mantas el\u00e9ctricas eran imprescindibles en las g\u00e9lidas habitaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Edificio de Educaci\u00f3n de Talentos, o \"Kaikan\", donde mam\u00e1 y pap\u00e1 se dedicaban a observar, grabar y ense\u00f1ar, estaba a un corto paseo de nuestro nuevo hogar. Despu\u00e9s de terminar nuestras tareas escolares y de practicar con el viol\u00edn, \u00edbamos y nos un\u00edamos al pr\u00f3spero ambiente musical. Era un lugar seguro y acogedor, lleno de risas y amistad. Pasamos momentos maravillosos con Suzuki-sensei y sus profesores en pr\u00e1cticas. En aquellos d\u00edas, Suzuki escuchaba \u00e9l mismo todas las cintas de graduaci\u00f3n y grababa comentarios para cada alumno. Todav\u00eda puedo o\u00edr su suave voz despu\u00e9s de mi \"Bourr\u00e9e\" de Bach, diciendo: \"\u00a1Muy buen tono! Tocas muy bien. Pero puedes practicar m\u00e1s. M\u00e1s y m\u00e1s. Cada d\u00eda\". Fue un a\u00f1o m\u00e1gico para un ni\u00f1o de nueve a\u00f1os y me dio mucha pena marcharme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de Jap\u00f3n, los primeros a\u00f1os de la d\u00e9cada de 1970 fueron a\u00f1os dorados en el programa Suzuki de la Universidad de Tennessee. Los ni\u00f1os de la primera generaci\u00f3n del programa form\u00e1bamos un grupo avanzado que el Dr. Suzuki recomend\u00f3 para representar su m\u00e9todo en Estados Unidos. Ya fuera en las clases de grupo o ensayando para las giras, pap\u00e1 pod\u00eda motivarnos con su cautivadora narraci\u00f3n. Despu\u00e9s de su conmovedor relato de la historia de los \"Dos Granaderos\", mam\u00e1 ven\u00eda cargada con los acordes iniciales y nosotros copi\u00e1bamos los arcos completos y los vigorosos acentos de pap\u00e1 con renovada energ\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En a\u00f1os posteriores, a pap\u00e1 le encantaba contar la gratificante respuesta que recibimos en la conferencia conjunta de la Asociaci\u00f3n Americana de Profesores de Cuerda y la Conferencia Nacional de Educadores Musicales. Tocamos extractos de solos y parte de nuestro repertorio de grupo m\u00e1s impresionante. Tras nuestra presentaci\u00f3n, o\u00edmos a los profesores de la ASTA exclamar: \"\u00a1Esto podr\u00eda reforzar las secciones de cuerda de las orquestas de todo el mundo!\". Hoy, cuando miro a mis colegas de la Orquesta Filarm\u00f3nica de Bergen en Noruega, puedo ver buenos ejemplos de m\u00fasicos con comienzos Suzuki que atestiguan la verdad de esa predicci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A menudo me he preguntado c\u00f3mo nos las habr\u00edamos arreglado sin mi madre, Connie, para acompa\u00f1arnos. Tocar con un m\u00fasico de su calibre nos inspiraba y nos llevaba con medios de apoyo invisibles. Su forma de tocar era siempre en\u00e9rgica y elegante, independientemente del n\u00famero de repeticiones. S\u00f3lo cuando fui a Juilliard fui plenamente consciente de su arte y habilidad. Lo hac\u00eda parecer demasiado f\u00e1cil.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como pap\u00e1 siempre dec\u00eda, el Dr. Suzuki no era s\u00f3lo un gran profesor, era un gran alma. Nos ense\u00f1\u00f3 que, por muy importante que fuera desarrollarnos t\u00e9cnicamente como violinistas, tambi\u00e9n necesit\u00e1bamos desarrollar otras partes de nosotros mismos. Recuerdo que nos animaba a los ni\u00f1os a encontrar formas de mostrar gratitud a nuestros padres: cuidando de un hermano peque\u00f1o, practicando con buena voluntad, lavando los platos o simplemente no quej\u00e1ndonos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue emocionante formar parte de los primeros d\u00edas en los que las ideas de Suzuki se extendieron por todo el mundo. Mam\u00e1 y pap\u00e1 fueron embajadores inspiradores de la m\u00fasica cl\u00e1sica, de los ni\u00f1os y del M\u00e9todo Suzuki. Despu\u00e9s de todos estos a\u00f1os, el m\u00e9todo sigue siendo revolucionario. Depende de cada uno de nosotros renovar la filosof\u00eda Suzuki para las futuras generaciones.<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>As the years pass, I grow more appreciative of the privilege of being a member of the Starr family. My parents, Bill and Connie Starr, were always searching for more effective ways to learn, teach, and parent. 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